Hoy os traigo mi reflexión sobre una situación que sufren más del 65% de los profesionales, según datos del Workplace Bullying Institute, en algún momento de su carrera profesional.
Imaginemos a María, una analista de datos en una empresa de tecnología. Está en su reunión semanal con su equipo y su jefe, Carlos, para revisar el progreso del proyecto actual.
Durante la reunión, se discuten los resultados de una reciente campaña de marketing digital que no tuvo el impacto esperado. Carlos se refiere a dicha campaña como decepcionante y pregunta a María, que explique por qué las métricas son tan bajas. Las justificaciones de Maria no parecen convencer a Carlos quien remata culpabilizando de no haber tenido todo bajo control y presiona con las consecuencias de su error a nivel de la alta dirección.
Es evidente que Carlos desvió la responsabilidad del fracaso hacia María, sugiriendo que el problema radica en el trabajo de Maria, y, aún peor, delante de sus compan̈eros.
Mis 25 años de experiencia en posiciones ejecutivas en empresas de gran nivel así como los más de 200 profesionales que he acompañado como coach ejecutivo, apoyan mi reflexión. En la persona que lo sufre, los niveles de confianza y autoestima se reducen generando un desequilibrio emocional. Suelen invadir sentimientos de vergüenza, humillación y rechazo. El miedo a perder el empleo o a ser apartado, pueden instalarse. Y, para protegerse, se desarrollan mecanismos de defensa: renunciamos a la iniciativa por la obediencia (“hago lo que me dicen para evitar problemas”), pedimos las cosas por escrito y buscamos la validación de cuanto hacemos. No centraré mi reflexión sobre el jefe. Me importas tú, pues tú eres el motor del cambio que necesitas para parar esa rueda. Si te sientes identificado con estas reacciones, te animo a que te quedes.
Reconocer la situación, y entenderla como un hecho neutro.
Primero, es importante que sepas que no estás solo y es fundamental reconocer que este tipo de comportamiento es más común de lo que parece. Cada mes en Estados Unidos, 2 de cada 3 profesionales reconocen haber vivido o presenciado una situación parecida. En Europa las cifras son mejores, 1 de cada dos, pero hay grandes diferencias entre los países nórdicos, anglosajones de tradición protestante a los países de tradición cristiana
En segundo lugar, y sé que puede parecer chocante, pero piensa que la situación que vives es neutra en sí misma. ¿Qué quiero decir con ello? Piensa en un vaso de agua que contiene 50% de su capacidad de agua. ¿Vaso medio lleno o medio vacío?. En función del contexto, de tu personalidad, de tus valores y creencias profundas, tendrás tendencia a ver el vaso medio lleno o medio vacío. No justifico el comportamiento del jefe, solo digo que el hecho de que hable como lo hace te impacta de la manera que tú decidas que lo haga.
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Retrato del jefe que echa la culpa a los demás
Liderar es un arte que se aprende. El buen líder es aquel que se conoce y conoce el impacto de sus actos y sus palabras en los demás.
Para liderar hay que establecer relaciones de confianza con todos los stakeholders de una organización. Pero son muchos aún los que piensan que ser jefe es demostrar en todo momento que se es el más fuerte, o el que más sabe.
Y, ¿cómo se construye la confianza? Para un líder que construye confianza en los equipos, consiste en hacer lo que se dice. Siendo ejemplo de lo que se espera de otros con responsabilidad y humildad.
Para uno que construye desde el poder y el conocimiento, solo se trata de demostrar y esconder cuando las cosas no salen como esperado.
No todo el mundo se ha preparado para semejante viaje.
Para hacer lo que se dice, hace falta coraje y saber afrontar con resiliencia los imprevistos. Y, para los líderes-fuerza comunicar a su equipo y reconocer que “nos hemos equivocado”, amenaza su posición de fuerza y experiencia. ¿Cómo reaccionan pues?. Su única salida es evitar asumir la responsabilidad y culpar a los demás. Lo que no saben es que ello crea un entorno de desconfianza e inseguridad en su entorno que también afectará a su propio desempeño y carrera profesional.
Para abordar efectivamente esta situación, es útil entender las posibles razones detrás del comportamiento de un jefe que culpa a los demás. Me inspiro en el modelo de Claudio Naranjo, el Eneagrama, un sistema de tipificación de personalidad que describe nueve tipos distintos. Según el eneagrama, el jefe que culpabiliza lo hace en respuesta a:
- Mecanismos de Defensa: Ya citados, son estrategias inconscientes que las personas utilizan para protegerse de sentimientos de ansiedad o culpa. Culpar a los demás puede ser una forma de proyectar sus propias inseguridades y errores.
- Narcisismo: Los jefes con rasgos narcisistas pueden culpar a otros para mantener una imagen de perfección y competencia. Admitir errores podría amenazar su autoestima y su percepción de poder.
- Inseguridad Personal: Un jefe inseguro puede sentirse amenazado por la competencia o la posibilidad de fracaso. Culpando a otros, desvía la atención de sus propias debilidades y mantiene el control.
Como consecuencia de ello, proyectan sus propios miedos y ansiedades en los demás, lo que puede llevarlos a culpar a otros para evitar enfrentar sus propias inseguridades. Necesitan constantemente seguridad y apoyo.
Cómo afrontar al jefe que culpabiliza
Una vez sabemos que nos enfrentamos a una situación que en sí es neutra, que la reacción del jefe es provocada por sus propios miedos e inseguridades, toca ocuparnos de nosotros mismos. ¿Qué podemos hacer para manejar esta situación?
- Autoconciencia y Autocuidado: Mantén la idea de que su comportamiento poco tiene que ver contigo, sino su reacción a sus miedos e inseguridades.
- Límites Saludables: Establece límites claros para proteger tu bienestar emocional. Aprende a decir no y a delegar tareas cuando sea necesario sin tener miedo a represalias.
- Perspectiva y Reencuadre: Trata de ver la situación desde una perspectiva diferente. El reencuadre cognitivo puede ayudarte a interpretar las acciones de tu jefe de manera menos personal y más objetiva.
- Apoyo Profesional: Busca apoyo profesional en un coach o un terapeuta. Hablar con alguien de confianza puede aliviar el estrés y proporcionar nuevas perspectivas.
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El Coaching como herramienta eficaz en la resolución de Conflictos
Una herramienta poderosa para manejar este tipo de situaciones es el coaching. El coaching ejecutivo es una relación continua que te ayuda a mejorar tu aprendizaje, rendimiento y calidad de vida. En cada sesión, tu eliges el enfoque, mientras el coach, con su presencia y cuestionamiento contribuye a acelerar el progreso del cliente al proporcionar un mayor enfoque y conciencia de las opciones. El coaching se concentra en dónde están los clientes ahora y qué están dispuestos a hacer para llegar a donde quieren estar en el futuro.»
En nuestro ejemplo, el coaching puede ayudar a Maria a:
- Desarrollar Resiliencia Emocional: Fortalecer su capacidad para manejar el estrés y las adversidades en el trabajo.
- Mejorar la Inteligencia Emocional: Ayudarle a entender y gestionar sus propias emociones y las de los demás de manera efectiva.
- Fomentar la Autoestima y la Confianza: Reforzar su autoconfianza y autoestima, lo que le permitirá enfrentar situaciones difíciles con mayor seguridad.
- Encontrar Soluciones Prácticas: Identificar y aplicar soluciones prácticas y efectivas para manejar la dinámica con su jefe.
Conclusión
Afrontar a un jefe que echa la culpa a todo el mundo es un desafío, pero no estás solo en esta experiencia. Reconocer el problema, mantener la calma y buscar apoyo son pasos clave para manejar la situación. Además, el coaching puede ser una herramienta invaluable para desarrollar las habilidades necesarias para navegar por estas dinámicas laborales y encontrar soluciones efectivas.
Si estás interesado en saber más sobre cómo el coaching puede ayudarte en esta y otras situaciones laborales, te invito a visitar mi web [SIBEGA](https://www.sibega.com) y a ponerte en contacto conmigo.
Gracias por leer y espero que estas estrategias te sean útiles.
¡Hasta la próxima!
Silvia Beltrán
