¿Cómo afrontar una conversación conflictiva con éxito?

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Claves eficaces para superar situaciones de agresividad, frustración, bloqueo.

¿Cuántas veces te has enfrentado a un compañero, un jefe o un colaborador con quien no te entiendes bien? Te gustaría afrontar esa situación, pero no sabes cómo. Y, aún peor, no paras de darle vueltas cada vez que se avecina vuestra próxima cita.

En general, no te sientes con la confianza suficiente para expresar tu punto de vista y, piensas que seguir así, no sirve de nada. Es más, es como si tuvieras una vocecita que te alertara de los problemas que generará hacerle frente

Aquí tendrás las claves para hacerlo posible. Al final de este artículo, entenderás qué provoca esa situación y cómo resolverla. El uso de esta técnica mejorará, pues, la calidad de tus relaciones y reforzará tu autoconfianza.

La receta secreta, las 3 C’s

He aquí mi propuesta: Toda conversación conflictiva requerirá de 3 ingredientes para transformarla en positiva y constructiva:

  1. Comprender
  2. Calmarse
  3. Comunicar

 

Comprender

Toda conversación conflictiva provoca una situación de stress. El stress, es, ante todo, un acto de protección desencadenado por las áreas más primitivas de nuestro cerebro.

Ante un peligro inminente (hoy diríamos, estresante), nuestros antepasados, huían, atacaban o permanecían inmóviles. Hace decenas de miles de años, esos comportamientos nos protegían de situaciones hostiles. Y con ellas, evolucionamos hasta nuestros días. Hoy no son depredadores los que nos amenazan, pero el cerebro sigue aprovechando aquello que tan útil fue en los albores de nuestra especie. Y, afrontar una conversación difícil, puede serlo.

En concreto, las reacciones más habituales ante una conversación difícil son:

  • Levantar la voz, querer imponerse (lucha)
  • Argumentar en contra, poner excusas y no dejar hablar al otro (huida)
  • Quedarnos bloqueados, incapaces de contestar (permanecer inmóviles)

Esas reacciones, pues, son positivas, en tanto en cuanto, nos protegen de un conflicto.

  • Los que tienden a “luchar”, suelen tener una alta determinación y una fuerte orientación a resultados
  • Los que tienden a “huir”, suelen ser altamente creativos, activos y resolutivos
  • Los que tienden a “bloquearse”, suelen tener una gran capacidad analítica, de concentración, y tienen una alta sensibilidad por las personas.

Y con estas cualidades tan positivas, ¿qué impide que la conservación sea fluida?

Generalmente, la persona que provoca ese conflicto imposibilita satisfacer alguno de tus valores fundamentales. Digamos que, las reacciones de lucha, huida o bloqueo son la exteriorización de una necesidad no satisfecha. Cuanta más insatisfacción, mayor será la reacción.

  • Los que luchan, adolecen de reconocimiento o de identidad (sienten que no se valora su esfuerzo)
  • Los que huyen, carecen de seguridad o libertad (se sienten demasiado controlados)
  • Los que se bloquean, están faltos de sentido holístico y no ven el impacto de su contribución (se preguntan para qué sirve lo que hacen y qué sentido tiene)

 

Calmar

Un cerebro bien entrenado, en cuanto ha comprendido el funcionamiento de nuestras emociones, se convierte en la máquina más eficaz.

Toda situación de stress aumenta los niveles de adrenalina. Por lo tanto, bajarlos, a través de la respiración y otras técnicas, (meditación, yoga) ayudan a recobrar el equilibrio emocional. Dejamos que el sistema parasimpático adquiera protagonismo. Hay mucha literatura al respecto, te invito a que te informes en las redes sociales.

 

Comunicar

Una vez que hemos comprendido qué motiva esta situación y hemos equilibrado nuestras reacciones, toca pasar a la acción. Y las acciones cambiaran dependiendo del tipo de reacción que hayamos identificado en el otro.

Ante los que “luchan”, tenemos que reconocer la parte dicha por la persona que es “justa”, cierta o verdadera y abordar las diferencias con “y” en lugar de con “pero”.

Ante alguien que discrepa constantemente, el conflicto dialectico se gestionaría diciendo algo como: “Soy consciente de tu punto de vista, escucho lo que dices, y yo pienso esto otro”.

Con aquellos que “huyen” y contraargumentan, es recomendable trocear el elefante, para que no perder a la persona en excusas. Algo así como: “Todos los aspectos mencionados hay que tenerlas en cuenta. Empecemos por las que están en tu ámbito de influencia y tienen un impacto inmediato”

Los que se bloquean, los más difíciles, pues la falta de reacción impide conocer sus emociones, dales tiempo para que se expresen y transmite que te importa su punto de vista.

Te animo a que lo pongas en práctica y compartas tus impresiones.

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